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domingo, 24 de mayo de 2015

¿Qué quiero ser ahora que soy grande?


 Esta es una pregunta que hace ya varios años me acompaña. Cuando ir ganando conciencia se convierte en pregunta.

Pregunta sin respuesta y por eso más válida, y más potente.

Mantener viva la pregunta, cuestionar las certezas. Complicado desafío de conciencia y presencia.

“No tengo intimidad porque yo sepa quién soy, sino porque soy aquel para quien nunca se agota el sentido de la pregunta ¿Quién soy? Le pregunta menos fundamental del menos fundamental de los saberes (nadie se animaría a llamarlo ciencia) el saber de sí mismo, el saber acerca de la falta de saber, acerca de la falta de fundamento de la propia existencia, el saber (el sabor) de la intimidad”. (José Luis Prado, La intimidad. Valencia, Pre-textos, 1996)

¿Y entonces qué?

Una receta con sabor a mí:

El pan 100% Centeno: sabor diferente,  áspero, contundente. Duro de leudar.
Necesita tiempo (mucho tiempo) paciencia y calor para ser. Esperarlo a que llegue a su punto.

Y cocido, en su rusticidad, nos espera para saborearlo…

Ingredientes para la gelatina
25 g de harina de centeno integral
150 g de agua hirviendo

Ingredientes para la masa final
300 g de harina de centeno integral
80 g de agua
20 g de miel
10 g de sal
3 g de levadura seca de panadero
175 g de gelatina de centeno

Por la noche, se mezcla un poco de harina de centeno con agua hirviendo (realmente, el punto óptimo es agua muy caliente justo antes de que hierva, igual que cuando hacemos té). Removemos hasta que desaparezcan los grumos. No hace falta ser demasiado exhaustivos, pues siempre nos quedará alguno. Cubrimos el recipiente con un film transparente y dejamos que la mezcla repose toda la noche.

A la mañana del día siguiente mezclamos el restos de ingredientes y removemos un poco, añadimos la gelatina hecha la noche anterior y amasamos. Damos forma al pan y dejamos que repose unas 5 horas. Cuando destapéis el pan, no so asustéis, la masa no habrá subido, por la poca proporción de gluten.

Se precalienta el horno a 230º. Cuando esté caliente, se introduce el pan junto con un recipiente lleno de agua (yo utilizo una bandejita de Pyrex). Se baja la temperatura a 190º y se hornea durante 70 minutos.

Los panes de centeno mejoran con el tiempo. Yo aconsejo no comenzar a consumirlo hasta que hayan pasado 12 horas. Para poder disfrutar de este pan durante muchos días, se puede partir en rodajitas y meterlas en una bolsita para que no se sequen. Cada momento que pasa, el pan desarrolla el sabor y, aunque llegue a secarse, continuará delicioso. (http://hola-olivia.blogspot.com.ar/2012/08/pan-de-centeno-100.html)







sábado, 23 de mayo de 2015

De la vocación, de la Escuela y de lo que soy..

Muy interesante TED... para seguir pensando 

¿qué caminos propone, permite o bloquea la educación oficial?. ¿Vos con que vibras?



viernes, 15 de mayo de 2015

Pedacito de mi



Retomo este pedacito de mí que tenía esperando muy bien guardado en el baúl del  "ya veremos cuando..."

Caminos habitados hoy se escribe él. En una nueva etapa de mi vida. 

Otros recorridos y experiencias lo alimentan. Habitados por un hijo de 15 meses, una maternidad transformadora y una familia que crece y aprende.


Habitados fundamentalmente por búsquedas que venían siendo y hoy brotan alimentadas por amores nuevos, intensidades desconocidas y potencias creadoras. 

Vamos viendo que hay...